Héctor Napolitano - Cangrejo criminal
- Martin Morales
- 22 abr 2022
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 23 abr 2022
Héctor Napolitano, se podría decir que, nació tocando guajiras. Oriundo del Cerro del Carmen, directamente del Guayaquil de anteaño, desde los 8 años se ha dedicado a la “cantada” y hasta hoy, gracias a Dios y Cristo -que me administran la mente y el alma-, no ha parado. “Viejo Napo” es un referente de la música ecuatoriana y es imposible no saber, aunque sea un poco, de su música o de su trayectoria. Desde sus épocas colegiales ya causaba estragos en el escenario. Tras haber formado Los Apóstoles -su primera banda- y Promesas Temporales con otras leyendas de nuestra música como don Hugo Idrovo y el sr. Alex Alvear; empezó a hacerse de un nombre en solitario y a sacar trabajos que recopilasen todos sus experimentos y ensayos como “Son de Galápagos” o la mítica “Antología del encebollado”, junto al mismo Idrovo. Finalmente, en el 2004 y de regreso en su amada “Perla” (tras haber pasado -casi- 10 años cantándole a los piqueros), decide publicar, su célebre, “Cangrejo Criminal”: un álbum lleno de los ritmos que ama Napolitano y que aman a Napolitano. Hoy, en El Parlante Roto, recordamos este clásico.

Descomponiendo Cangrejo Criminal
A ver, empecemos con la vaina. “Criminal Crab” tiene su encanto y magia impregnadas en todos los rincones que esconde. Desde su portada, podemos ver el halo de misticismo que esconde la mirada de aquel niño, que alguna vez fuera Napolitano. Su expresión incómoda, molesta y algo pícara, muestran que el paso del tiempo (para algunos) es solo una excusa y que algunas “notas” nunca se olvidan. La tipografía utilizada es sencilla, pero fea. Empero, esta es compensada con la obra maestra que se oculta detrás de la misma.
Pero bueno… entremos en materia. Tal como dije anteriormente, este trabajo contiene, en pequeña medida, varios temas que ya habían sido grabados por parte del artista. Sin embargo, estas se trataron de versiones distintas a las que, alguna vez, publicó Héctor. Estas reediciones, con un sentido más orgánico e íntimo, son viva muestra de la evolución musical de don Héctor, dejándonos en claro que, en las instancias artísticas, la experiencia y madurez son tesoros que muy pocos pueden alcanzar. Las temáticas que topa, por lo general, siempre obedecen a la herencia cultural de lo que comprende el/la ecuatorianx como “suyo”. Todxs nos podemos sentir identificados con las poesía de barrio bravo que recita Napolitano, ya que habla sobre las historias del común denominador, de el/la ciudadanx quiteñx/guayaquileño/manteñx/cuencanx promedix y eso, no lo logra cualquiera.

“Cuando Pienses En Mí”, además de ser la canción más conocida del guayaco, es un tema perfecto para dar inicio a este gran proyecto. Evocar los sentimientos más sinceros de amor, sin la necesidad de una cursilería casi diabética, es algo difícil de lograr y esta calidad lírica está presente, de igual forma, en otros tantos temas como “Si No Estoy Aquí” o “Tu Mirada”, un paseo por la senda del recuerdo y la saudade de quienes, a veces, sienten demasiado.
En otras tonadas, realiza visitas mentales a sus lugares comunes: los antros “aguardenteros”, donde la música “corta venas” se mete por los espacios de las cañas separadas y envuelve a todo el que la escucha. “Corazón de Matasarno” y “Cangrejo Criminal” o “Platos Sucios” -tema que me recuerda muchísimo al blues western del sountrack de Cowboy Bebop-; cantilenas que hacen su aparición para poner una nota de despecho en esta barra llamada “vida” y que, sin lugar a dudas, van a hacer que te duela el “guacho” al escucharlas.
De igual manera, y continuando con el “eterno volver”, Napolitano realiza una revisión de todos sus de los paisajes comunes de las tierras que ha pisado y en las que ha dejado parte de si. Lejos de las selvas, las montañas y mares, también están los pequeños espacios que rebozan de este pedazo de tierra, al que llamamos “Ecuador”. En “Bolón de Verde”, “Los Parqueros” y “Papas con Cuero”, podemos notar las impecables referencias que nos llenan de un solo lugar con tan solo escuchar. De este recurso, el mejor ejemplo es “Guajira a Guayaquil”, una oda que Viejo Napo le canta al “Guayaquil de sus amores”, como lo hizo Jota Jota o aquellos artistas que hicieron sangrar a las viejas “rocolas”, en sus tiempo.

Legado
Las notables influencias de jazz, rock, blues y folk que tuvo Héctor Napolitano, durante su adolescencia y juventud, fueron parte de una expansión cultural y musical que se dio a nivel mundial. Todos estos productos, si bien eran pensados para que sean consumidos por las clases altas y medias, tuvieron un período de democratización, que surgió tras la aparición de Viejo napo en la escena musical independiente. Esa música blues y rock que, en ocasiones, parecía intocable y de difícil acceso para las clases populares; ahora tenían intérpretes propios que acercaran esos ritmos -muchas veces, estigmatizados- a aquellas culturas juveniles que recién nacían y se consolidaban, a finales de los setentas y ochentas. Y, tan grande ha sido la influencia del señor Héctor Napolitano que, incluso, hasta nuestros días, mucha de la escena indie rock y experimental de nuestra época, tiene como referente al “viejo cantor del Cerro del Carmen”. Sin lugar a dudas, toda una leyenda… ¡Larga vida a Viejo Napo!

Parlantómetro

Clásico
Porque si los gringos tienen a Bob Dylan… nosotros -lxs hijxs del barro y el cóndor- tenemos a Héctor Napolitano.
Canciones Favoritas
Guajira a Guayaquil
Cuando Pienses en Mí
Bolón de Verde
Platos Sucios
Papas con Cuero
Escucha Cangrejo Criminal:
Cangrejo Criminal (2004) es un trabajo de Héctor Napolitano, propiedad de 1059961 Records DK.


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